Cómo realizarte una autoexploración de mama
¿Qué cambios debes observar?
Presta atención a la aparición de un bulto o zona endurecida, cambios recientes en el tamaño o la forma de una mama, alteraciones de la piel como hundimientos o enrojecimiento, cambios en el pezón, secreciones inesperadas o inflamación en la zona de la mama o la axila.
¿Cómo hacer la autoexploración?
1. Obsérvate frente al espejo
Con el torso descubierto y los brazos relajados, observa ambas mamas. Después, levanta los brazos y vuelve a mirarlas. Comprueba si existen cambios recientes en su forma, tamaño, simetría, piel o pezones.
2. Palpa cada mama
Puedes hacerlo de pie o tumbada. Utiliza las yemas de los tres dedos centrales y realiza movimientos pequeños y circulares, recorriendo de forma ordenada toda la mama. Aplica diferentes grados de presión para explorar tanto las zonas superficiales como las más profundas.
3. No olvides las axilas
Palpa también esta zona para comprobar si notas algún bulto o inflamación que antes no estuviera presente.
4. Presta atención a los pezones
Observa si existe algún cambio reciente, como retracción, irritación, alteraciones de la piel o secreción espontánea, especialmente si contiene sangre.
¿Cuándo debes consultar?
Encontrar un cambio no significa necesariamente que tengas cáncer de mama; muchas alteraciones mamarias tienen causas benignas. Aun así, cualquier bulto nuevo o cambio persistente debe ser valorado por un profesional sanitario.
La autoexploración tampoco permite descartar un cáncer cuando no se detecta ningún bulto. Por eso es importante mantener las revisiones y pruebas de cribado recomendadas según tu edad y factores de riesgo.
Conocer tus mamas es una forma de cuidar tu salud, pero la detección precoz también depende del seguimiento médico adecuado.