¿Se pueden prevenir las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS)?
Tipos de ITS según su origen: bacterias, virus y parásitos
Existen más de 20 tipos de infecciones transmisibles por vía sexual, clasificadas según el organismo que las produce:
- Infecciones bacterianas: Incluyen la clamidia, la gonorrea y la sífilis. Se tratan y curan con antibióticos específicos prescritos por un profesional médico.
- Infecciones virales: Incluyen el Virus del Papiloma Humano (VPH), el VIH, el Herpes Genital y la Hepatitis B. Aunque existen tratamientos para controlar los síntomas y reducir la carga viral, los virus suelen permanecer en el organismo.
- Infecciones por parásitos o protozoos: Incluyen la tricomoniasis y la ladilla (piojo púbico). Tienen cura mediante tratamientos antiparasitarios locales u orales.
Estrategias efectivas para evitar el contagio de una ETS
Para mantener una vida sexual plena y segura, es fundamental combinar diferentes medidas de protección:
- Uso sistemático del preservativo: Tanto el condón masculino como el femenino son las únicas herramientas de barrera que reducen drásticamente el riesgo de infección. Protegen contra fluidos corporales y disminuyen el riesgo en infecciones que se contagian por contacto piel con piel (como el VPH o el herpes).
- Barreras para sexo oral: Utilizar preservativo o bandas de látex para el sexo oral-vaginal o anal evita el traspaso de bacterias como la gonorrea o la sífilis hacia la garganta o la zona genital.
- Vacunación preventiva: Existen vacunas altamente efectivas para prevenir cepas de alto riesgo del VPH y el virus de la Hepatitis B.
- Comunicación y revisiones analíticas: Hablar de forma abierta con la pareja sexual y realizarse chequeos ginecológicos o dermatológicos periódicos permite detectar infecciones asintomáticas a tiempo.
- Reducción de riesgos: Mantener relaciones monógamas o limitar la exposición con parejas ocasionales sin protección disminuye la probabilidad de contagio.
¿Qué hacer ante la sospecha de una infección?
Si notas síntomas como escozor al orinar, flujo vaginal inusual, llagas, verrugas, picor persistente o dolor pélvico, evita la automedicación y suspende el contacto sexual. Acudir a una clínica especializada en salud sexual te permitirá realizarte las pruebas de PCR o cultivo necesarias para obtener un diagnóstico certero y un tratamiento oportuno.


